Declaración de Fe
1. El Dios Soberano y Creador
Creemos en el único Dios verdadero, Creador omnipotente de todo lo existente y Soberano absoluto sobre la historia, desde el principio hasta el fin. Él creó al ser humano a su imagen y semejanza para su gloria; sin embargo, este diseño perfecto fue interrumpido cuando el hombre, por su propia voluntad, decidió rebelarse y volverse hacia el mal, introduciendo el pecado y la caída en el mundo.
2. El Plan Redentor y los Pactos Bíblicos
Creemos que Dios, en su soberanía, desplegó un plan progresivo para redimir a la humanidad a través de la historia:
Pacto Abrahámico: Dios prometió bendición, descendencia y una tierra, asegurando que en Abraham serían benditas todas las familias de la tierra.
Pacto Mosaico: Dios entregó su Ley moral a través de Moisés para mostrar su santidad, revelar la gravedad del pecado y señalar la necesidad de un Salvador.
Nuevo Pacto en Cristo: Prometido por los profetas y consumado por Jesucristo, este pacto definitivo ofrece el perdón de los pecados, la ley escrita en el corazón y la reconciliación eterna mediante la sangre del Cordero.
3. La Condición Humana y la Justificación por la Fe
Creemos que el mayor problema del ser humano es el pecado heredado y voluntario, el cual produce separación total de Dios, insatisfacción profunda y justa condenación eterna. La única solución divina para esta condición es la justificación por gracia, recibida exclusivamente por medio de la fe en la obra redentora, vicaria y perfecta de Jesucristo en la cruz.
4. El Destino Eterno y el Juicio Final
Creemos, conforme a las Sagradas Escrituras, en la existencia de dos destinos eternos tras la muerte y el juicio: la vida eterna en la presencia gloriosa de Dios para los redimidos, y la separación y castigo eterno, descrito en la Biblia como el infierno, para quienes rechacen la gracia de Cristo.
5. La Persona y Obra de Jesucristo
Creemos en la deidad absoluta y la perfecta humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Por su infinito amor hacia el pecador, y con el propósito de rescatarnos de la condenación, se humilló a sí mismo sufriendo la muerte de cruz. Su sacrificio expiatorio garantiza la vida eterna y la regeneración espiritual de todo aquel que en Él cree.
6. La Autoridad y Suficiencia de las Escrituras
Creemos que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios, inerrante en sus manuscritos originales, infalible y preservada a lo largo de los siglos. Ella constituye la revelación suprema del plan redentor de Dios en Cristo y es la norma única, final y suficiente de fe, conducta y gobierno para la iglesia local.
7. La Naturaleza de la Iglesia Local
Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, instituida formalmente en congregaciones locales visibles compuestas por creyentes bautizados. Es una comunidad autónoma, bajo el señorío de Cristo, establecida para el crecimiento espiritual, la comunión de los santos, la administración de las ordenanzas y la proclamación del Evangelio.
8. La Exposición Bíblica y la Santificación
Creemos en la necesidad imperativa de enseñar las Escrituras de manera completa, expositiva y sistemática. El conocimiento profundo, la meditación constante y la obediencia a la verdad bíblica santifican el alma, fortalecen la fe y transforman el corazón conforme a la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.
9. La Adoración Congregacional
Creemos que la adoración es el eje central en la vida y edificación de la iglesia. Debe estar consagrada exclusivamente a glorificar a Dios, fundamentada estrictamente en los principios bíblicos que exaltan su majestad, santidad y soberanía. Nuestra adoración se caracteriza por el orden, la reverencia, la excelencia melódica y una postura contracultural frente a las corrientes del mundo.
10. La Gran Comisión y el Evangelismo
Sostenemos que el evangelismo es un deber sagrado y un propósito esencial de la iglesia local. Cada creyente, al comprender la gracia salvadora, está llamado a proclamar el mensaje de salvación. Nos comprometemos activamente a anunciar a Jesucristo a aquellos que aún no le conocen, impulsados por la obediencia a su mandato.
11. El Discipulado Cristiano
Sostenemos que el discipulado es el modelo bíblico fundamental para la edificación de los creyentes. Consiste en el acompañamiento e instrucción intencional en la doctrina de Cristo, con el fin de formar vidas maduras que reflejen el carácter del Señor, perseveren en la santidad y capaciten a otros para seguirle.